viernes, 1 de agosto de 2025

Cuando tú nazcas abre los ojos ...

Cuando tú nazcas abre los ojos, no solo para ver la luz del día, sino para aprender a contemplar la vida en toda su profundidad. No basta con mirar lo que está frente a ti: hay que aprender a descubrir lo invisible, lo que late en los pequeños gestos, en la bondad callada, en la belleza que muchas veces pasa desapercibida.

Abre los ojos a la gratitud, para que nunca olvides que lo que hoy disfrutas es fruto de lo que otros sembraron antes de ti. Abre los ojos al dolor ajeno, porque solo así aprenderás a tender la mano, a consolar y a acompañar. Abre los ojos también a tus propios errores, ya que serán ellos los que te enseñen más que los aciertos.

Cuando tú nazcas abre los ojos al amor, no como un simple sentimiento pasajero, sino como la fuerza capaz de dar sentido a tu existencia. Porque amar es mirar más allá de uno mismo, es comprender que tu vida está unida a la de los demás, que no viniste al mundo para acumular, sino para compartir.

Y cuando el cansancio de la vida llegue, cuando sientas que tus fuerzas se agotan, vuelve a abrir los ojos como la primera vez: con inocencia, con asombro, con esperanza. Solo así la vida tendrá siempre un motivo para ser vivida, y cada amanecer será un regalo que merezca la pena abrir con ojos nuevos.

Cuando tú nazcas abre los ojos           
Toma la vida, es para tí
Un mundo entero para que juegues
Para que crezcas libre y feliz
Todo un planeta entre tus manos
Cuando tu vueles fuera de mí

Cuando tú nazcas ojalá puedas ver el sol
Y si aún existe el mar tan azul como duerme hoy
Y que la lluvia
Salte pura sobre tu piel
Que aún sople el viento
Y que juegues con él
Y que la nieve
Caiga blanca por navidad
Cuando tú nazcas
Que tú nazcas en paz

Ojalá que puedas conocer
Los veranos que he vivido yo
Y esos libros viejos que guardé
Pensando en tí hijo mío
Que los bosques sigan donde están
Que aún exista el dulce olor a pan
Ojalá que quede para tí un mundo como el mío
Que la luna siga siempre ahí
Vuelen las estrellas sobre tí
Ojalá te quede todavía un mundo como el mío.

Enrique Rojas - Etapas de la Vida

Enrique Rojas, un psiquiatra español, ha explorado las diferentes etapas de la vida en sus obras y conferencias, destacando la importancia de cada fase y cómo afrontarlas con inteligencia y voluntad. Él aborda la infancia, la juventud, la madurez y la tercera edad, señalando las características y desafíos particulares de cada una.

Aquí hay un resumen de las etapas de la vida según Enrique Rojas:

Infancia:
Un período de descubrimiento y aprendizaje, donde el niño absorbe todo lo que le rodea como una esponja.

Juventud:
Una etapa de rebeldía, inconformismo y búsqueda de posibilidades, pero también de posibles errores y desafíos.

Madurez:
Una fase de equilibrio, donde se aprende a darle a las cosas la importancia que realmente tienen y se hace un balance personal de lo vivido.

Tercera Edad:
Una etapa de serenidad, reflexión y aceptación de la propia vida, buscando la reconciliación con uno mismo.

En su libro "Vive tu vida", Rojas ofrece sugerencias y observaciones psicológicas para cada etapa, ayudando al lector a superar dificultades y a encontrar la felicidad en cada fase, según sus propias circunstancias, según Amazon. El libro también incluye pruebas y casos prácticos para ayudar al lector a explorar su propia evolución psicológica.

Además, Rojas ha señalado que la definición de felicidad evoluciona a lo largo de la vida y que, en la madurez, la felicidad se encuentra en la reconciliación con uno mismo. En sus investigaciones, Rojas ha explorado los diferentes pilares que contribuyen a la felicidad, incluyendo la autoestima y la capacidad de superar los desafíos de cada etapa, según Farmacia Vieitez

jueves, 12 de junio de 2025

Una lección de amor

Amar no es solo un sentimiento que aparece en ráfagas de intensidad; es una práctica cotidiana, humilde y a veces difícil. La verdadera lección de amor no viene envuelta en grandes gestos románticos, sino en las pequeñas decisiones que tomamos una y otra vez: elegir escuchar cuando preferiríamos hablar, ofrecer ayuda sin esperar reconocimiento, y sostener límites con ternura cuando es necesario.

Amar implica ver al otro con claridad —sus virtudes y sus defectos— y, aun así, decidir acompañarlo en su camino. No significa borrar el dolor ni solucionar todos los problemas; significa estar dispuesto a caminar junto al otro, aceptar que ambos pueden equivocarse y aprender a pedir perdón. El perdón no es un borrón que reescribe la historia, sino un acto que libera y permite reconstruir la confianza desde la responsabilidad compartida.

También es una lección de humildad: el amor requiere que dejemos de intentar controlar la vida del otro y aprendamos a celebrar su libertad. A veces amar es soltar. A veces amar es mantenerse firme. Ambas opciones nacen de un lugar sano cuando están guiadas por respeto y honestidad.

Finalmente, amar se aprende practicándolo con uno mismo. Quien no se trata con cuidado difícilmente podrá cuidar a otro sin perderse. La compasión interna —aceptar nuestras fallas, cuidar nuestras necesidades y exigir respeto— se refleja en la calidad del amor que damos.

La lección esencial, entonces, es esta: el amor madura en los gestos cotidianos, en la paciencia que se elige, en la vulnerabilidad que se comparte y en la libertad que se respeta. Amar bien no es perfecto; es consciente, generoso y, sobre todo, coherente.

martes, 15 de abril de 2025

Contar hasta diez

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lunes, 14 de abril de 2025

Conocer antes de juzgar

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La necesaria ternura

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Aprender a aburrirse

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Vive a tu manera

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